El musical ha matado al autentico cabaret

Pedro Almodóvar, aquel director español que supo deleitar a todo un público que en algún momento supo ser de los márgenes, hoy en día presenta en los cines Los amantes pasajeros, una película que ladra pero que definitivamente no muerde.

Por Ignacio Barragan

Primera escena, plano por arriba de un cine madrileño: Pedro Almodóvar estrena su última película un 8 de Marzo del 2013 con una sala llena de espectadores rebosantes de entusiasmo por ver nuevamente al director en acción. Segunda escena, primer plano de un lector casual de diarios: la película, como muy pocos había previsto debido a su elenco, resultó ser una comedia más que oscila entre lo escatológico y lo absurdo del mundo almodavariano, sus criticas no dicen nada, sólo hablan de risas y guiños a la situación económica de España con poca crítica real. Tercera escena, plano panorámico de algún cine de Buenos Aires: Se estrena la película de Almodóvar cinco meses después y la gente ya no sabe qué esperarse después de tanto parloteo amarillista. ¿Cómo se llama esta sucesión de momentos aislados en el tiempo? Los amantes pasajeros (2013) último film del gran Pedro Almodóvar.

Como si fuese un homenaje al cine maricon de los años ochenta con películas como Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o La ley del Deseo (1987), la ultima película de Almodóvar funciona en un doble sentido afianzando su estética hasta la burla y señalando el histórico período que está pasando España en este momento en materia económica. La trama es simple pero no por eso una perfecta excusa: un avión que parte hacia México D. F. sufre de un pequeño averío por lo que necesita una pista de aterrizaje para descender. Una enorme cantidad de pasajeros dopados con ansiolíticos duermen plácidamente todo el viaje mientras en el otro extremo del avión se encuentran ciertos extraños individuos de primera clase que se desenvuelven a lo largo del film entre musicales baratos y drogas duras de los ochenta.

La película cuenta con un elenco interesante que se encuentra compuesto de actores que siempre han sido fetiche en los filmes de Almodóvar. Desde el hilarante Javier Cámara hasta nuestra querida Cecilia Roth, los personajes de la película terminan siendo una sucesión de actuaciones que se repiten constantemente, representando el ideario almodovariano donde inclusive se llega a un punto completamente absurdo con la aparición de Penélope Cruz y Antonio Banderas en una de las primeras escenas.

En fin, la película “más gay” de Almodóvar, según sus propias palabras, termina siendo una pieza tibia de humor escatológico y realidad social disimulada donde el sinsentido y la locura conjugan escenas que entretendrían un domingo por la tarde, y poco más. Sin ánimos de ofender a un público amante del director español, entre los que me incluyo, no puedo más que evocar aquella frase que expulsa Joserra, uno de los azafatos, como si fuese una confesión: “El musical ha matado al auténtico cabaret” recordándome en aquel momento lo que siempre quise evitar: El cine mismo mató a Almodóvar.//z

Arecia_Octubre

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