El encanto del folk

Julio & Agosto presenta El ritmo de las cosas, un disco vital y expansivo en donde la chispa creativa de la banda se potencia a partir de canciones que desprenden puro sentimiento musical.

Por Nayla Madia

Tras haber compartido los escenarios porteños junto a bandas como Los Hermanos McKenzie, Lucy Patané & Marina Fagés, y la Pequeña Orquesta de Trovadores, Julio y Agosto se ha convertido en una de las bandas de mayor proyección dentro de la escena folk local, sacando a relucir lo mejor del formato acústico para dar lugar a  una verdadera experiencia multi instrumental.

Luego de dos años de la salida del disco debut homónimo de la banda (aquel que contó con la participación del músico Tomi Lebrero y que a su vez convirtió temas como “Situnoyo” en clásicos) el grupo integrado por Santiago Adano (guitarra, voz y ukelele), Marcelo Canevari (contrabajo), Juan Buonuome (cajón), Luciana Cúneo (violín), Guido Gromadzyn (violín), Leandro Aspis (trombón y voz) y Juan Lopez Peña (cajón), presenta El ritmo de las cosas, un álbum grabado, mezclado y masterizado en Casa Frida Estudio.

Desde lo visual, el disco sorprende con un arte de tapa deslumbrante (a cargo de  Marcelo Canevari) en el que es posible observar la esencia de un paraíso natural –ubicado entre lo surreal y la fantasía- y dentro del cual los músicos también se encuentran representados, situados en el centro de la escena, ante un grupo de personas que conviven en libertad rodeados de arboles y animales. Por otra parte, desde el punto de vista sonoro, es menester destacar que el septeto continúa atravesando el camino de la autogestión, con libertad, firmeza y convicción, apostando a profundizar los registros propios, dentro de un panorama musical realmente impactante.

El álbum inicia con “Go salling”, una alegre melodía con influencias beatle que comienza a transportar al oyente hacia un estado de alegría sumamente contagioso. Rápidamente “Zombies” se encarga de imponer una melodía llena de swing. Luego, a través de un tono más pausado comienza “El ritmo de las cosas”, la tercera canción del disco, una exquisita melodía que instaura un cálido contrabajo en primer plano e invita, mediante la letra, a disfrutar de un estado contemplativo (“hay que salir de la ciudad para entender el ritmo de las cosas”).

A continuación, la banda recorre un trayecto musical sumamente colorido e intuitivo en canciones como “Acá nomás”, “Gris” y “En cinco”. A su vez, la esencia de Julio & Agosto se vislumbra en temas como “Correr para atrás” (con la presencia de guitarras y flautas traversas que desprenden pura magia), “Estoy bien”, (una atractiva canción en la que los violines suenan en todo su esplendor) y “Eran dos” (una melodía de tres minutos de duración en donde el romanticismo se mezcla con coros sutiles que recrean un universo musical de una riqueza compositiva inigualable).

Posteriormente, tiene lugar “En el jardín”, una sensual canción que con ternura y melancolía llega como un rayo de luz para dar lugar a un momento sumamente intimista dentro del álbum, atravesado por una excelente mezcla de cuerdas que  desencadena un estado sensorial, que se enlaza de  manera cautivante con “Del viso”, la ultima cancion del disco, una melodía que invita a deleitarse con una gran celebracion musical.

Con El ritmo de las cosas, Julio & Agosto, establece una armonía instrumental fascinante, mediante canciones que dejan sonrisas y desprenden puro sentimiento musical. El resultado son once canciones que salen a la luz con una sonoridad delicada y orgánica; un disco vital y expansivo, con melodías  alegres y vivaces.//z

 

 

Arecia_Octubre

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