Drenge: “Queremos recuperar las raíces poderosas del rock”

El segundo disco, Undertow, de los británicos Drenge fue elegido como “uno de los mejores de 2015 en Inglaterra” por la prensa especializada. En una entrevista con ArteZeta, el cantante y guitarrista Eoin Loveless, habla sobre el sonido que revolucionó el rock inglés el año pasado.
Por Agustín Argento

“Estoy en casa, en Sheffield, descansando. Tuvimos un año muy agitado”, dice desde el otro lado del teléfono el hermano mayor, de 24 años, de los Loveless, y una de las mitades de Drenge. La apreciación de Eoin tampoco es acertada: en realidad, vienen de dos años muy agitados, que los llevó a tocar en Glastonbury y en el Read and Leeds Festival, dos de los eventos más importantes del rock británico y mundial, junto al Rock am Ring, el Lollapalooza y el Primavera Fest.

Oriundos de la pequeña ciudad de Castleton y mudados a la vecina y popular Sheffield, en el norte de Inglaterra, el grupo saltó a la fama hace dos años, cuando el dirigente laborista Tom Watson renunció a su cargo partidario y, en su carta al líder del partido, Ed Miliband, le recomendó escuchar a Drenge. “Creo que nuestra música proviene, también, de una larga historia musical, con muchas bandas y estilos diferentes. Quizá, nuestras texturas se deben a un intento por poner todo eso junto. A la vez, siento que queremos recuperar las raíces poderosas del rock”, comentó Eoin.

En Undertow (“resaca” en inglés) uno puede encontrar la influencia de bandas como Led Zepellin y Jimmy Hendrix, si hay que ir a los dinosaurios; pero también hay grandes referencias a grupos actuales como Artic Monkeys y Queens of The Stone Age. Sin embargo, pese a la tendencia por explicar con ejemplos conocidos, Drenge ya tiene personalidad propia. Con precisos arreglos de guitarras y voces, el vértigo de los hermanos Loveless (Rory, de 23, es el baterista) tiene sello propio.

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“Para este álbum, a diferencia del primero, pensé que el sonido en el que estábamos trabajando, que era bastante chirriante, necesitaba un bajo, como para compensar; además, musicalmente también era necesario. Estuvimos mucho tiempo buscando el sonido del bajo y fue algo útil, que disfrutamos mucho hacer”, explicó. “También -agregó- estuvimos varias semanas en el estudio probando diferentes guitarras y eligiendo las partes, con pedales, efectos y amplificadores, para llegar al sonido que queríamos. Fue una experiencia muy enriquecedora”.

Desde que empieza hasta que termina, Undertow no da un segundo de respiro. Desde una cacofónica introducción que da pie a un homaneje al rock pesado en “Run Wild” o en piezas más de rock clásico  como “We do what we want to do”, esta placa que estuvo en el número 14 del chart británico muestra una clara tendencia a poner los pies sobre la tierra y a apoyarse en los poderoso riffs de guitarras que lanza Eioin con su telecaster y a unos parches tocados con versatilidad y potencia, sin la necesidad de mostrar virtuosismo.

“Nosotros -explicó Eoin- siempre trabajamos con todos los instrumentos que usamos y que forman parte de nuestra música, sin pensar en ningún tipo de artista o estilo musical en particular, sino que estamos interesados en conseguir diferentes texturas y así mostrar nuestra música”. En ese imparable 2015, Drenge realizó giras por Reino Unido, tocó en la Europa continental y hasta se dio el lujo de girar por Estados Unidos, incluyendo apariciones en radios locales, una experiencia “increíble”, según dijo el cantante, y en la que les fue “mejor de lo que esperaban”.

“Para febrero tenemos progamada una gira por Inglaterra con Bloc Party y después de eso vamos a descansar un poco. Igual, el año es largo. Calculo que volveremos a tocar en Europa y, tal vez, en Sudamérica. Sería genial ir a tocar allá, nunca lo hicimos y realmente nos interesa”, sostuvo, a la vez que calificó sus shows como “ruidosos y pesados, aún más que el disco”. Luego de dos años sin parar y con un 2016 promisorio para Drenge, la historia vuelve a demostrar que la música es lo que se impone en la vida, y que las peleas políticas, como aquella entre Watson y Milliband, culminan como caprichos personales muy lejos del bien común al que apunta el arte.//∆z

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