Cortos: una selección online

Presentamos doce cortometrajes poco conocidos de directores y directoras de renombre que se consiguen en internet.

Por Gabriel Reymann

No hay criterio específico para la elección: arbitrario como la vida misma, o quizás meramente ocurra así porque el doce es un número mágico. Si bien el formato más breve posibilita la búsqueda de ideas con un criterio más experimental que un largometraje, no es una selección de cortos avant garde: sí es una selección de cortos para descubrir un poco el cine que no vemos.

Kenneth Anger – Invocation of My Demon Brother (1969)

Es verdad: es difícil acercarse a la obra de Kenneth Anger si uno no comulga con sus intereses (magick, Thelema, pedos de falopa hollywoodense) por no hablar de decisiones estéticas, uh, cuestionables (imaginería Nazi). Pasado ese no menor filtro, se encuentra a uno de los pocos cineastas del siglo XX creadores de su propia estética: las sobreimpresiones, su particular paleta cromática, su idiosincrática estetización del cuerpo masculino como objeto de contemplación y deseo (homo) erótico. Quizás su obra definitiva sea Inauguration of the Pleasure Dome, pero como excede la duración de un corto, la elección recae en Invocation… Esta versión no tiene el soundtrack original de Mick Jagger, pero igualmente acompaña bien a las imagenes.


Derek Jarman – In the Shadow of the Sun (1981)

Y si hablamos de sobreimpresiones y estetización del cuerpo masculino hay que pasar por uno de los mejores continuadores de la labor de Anger. La elección inicial para la labor en cortos del británico debía ser Ashden’s Walk on Møn, que no se encuentra disponible online -aunque seguramente se pueda descargar por ahí- pero se puede hacer una pequeña trampa e ir con In the Shadow of the Sun, amalgama de varios cortos en Super 8 realizados durante la década del ’70. A las enseñanzas de Anger, Jarman le sumó un total entendimiento de la imagen como significante matérico y textural: puro grano. Plus no menor: el soundtrack corre a cargo de Throbbing Gristle en su momento más Ummagumma; probablemente sea su mejor performance registrada.


Claudio Caldini –  LUX TAAL (2006-2009)

Batallador de larga data del cine experimental argentino -viene filmando desde la década del ’70-, Caldini puede ser un espíritu afín a la labor más abstracta de Jarman (sumémosle largometrajes como The Angelic Conversation): sobreimpresiones, montaje frenético pero elegante y música ambient a cargo del propio Caldini para un breve viaje por lo silvestre. Caldini tiene su propio canal de YouTube donde sube sus filmaciones (otro recomendado: la versión ampliada de Ofrenda).


D.A. Pennebaker – Daybreak Express (1953)

Sí, el mismo de Don’t Look Back de Dylan. La opera prima de Pennebaker se trata de cinco minutos perfectamente seteados al son del standard homónimo de Duke Ellington, y de eso se trata el cortometraje: un viaje en tren por NY, montaje y edición al servicio del movimiento y la locomoción mecánica alumbrando un resultado cuasi abstracto. La paleta cromática también cuenta y mucho: naranjas y amarillos recortándose contra los negros de los edificios en contraluz. Todo estudiante de cine (y no tanto) debe ver esto para entender el potencial de ese lenguaje.


Marie Menken – Go! Go! Go! (1962-64)

Haciendo paralelismos plásticos (el otro terreno de Menken aparte del cine experimental), donde Pennebaker parece documentar un viaje en tren como si fuera Mondrian, Menken retrata el ritmo y los viajes instintivos de la gente como si fuera Pollock o algún expresionista abstracto. Los desplazamientos (mayormente de masas de grupos humanos) se vuelven hiperkinéticos e imposibles –como la vida misma- por medio de la brutal edición: psicodelia de tembladeral. El corto no tiene música, ¿pero cómo podría? Recién a fines de los ‘90 Converge, Dillinger Escape Plan y todo el séquito mathcore parieron un sonido que pudiese acompañar correctamente esta metástasis visual.


Maya Deren – Ritual in Transfigured Time (1946)

La ucraniana radicada en Estados Unidos es considerada en justa medida la madre del cine underground en el mejor país del mundo. Las múltiples disciplinas que manejaba (poeta, bailarina, coreógrafa) suelen entremezclarse muy orgánicamente en su filmografía; utilizar palabras claves como “surrealismo” o “simbolismo” o decir gansadas como “es el eslabón perdido entre Luis Buñuel y David Lynch” no son precisas, pero pueden ayudar a orientar. Este corto es uno de sus esfuerzos más enfocados dentro de su viaje particular, siendo en el otro extremo Meshes of the Afternoon una de sus obras más crípticas.


David Lynch – The Alphabet (1968)

Y ya que lo mencionamos, es muy tentador revisitar uno de sus primeros pasos en la cinematografía. Claramente deudor de su background de artes plásticas (y de Francis Bacon, pongámosle nombre), este cortometraje de alguna manera también prefigura alguna de las búsquedas plásticas de Bill Sienkiewicz en el comic de los 80’s (Stray Toasters!). Y, claro está, al tratarse de David Lynch también mete cagazo.


Hermanos Fleischer- Superman (1940)

El estudio de los hermanos responsables de Betty Boop y Popeye, entre otros hitos de la animación del siglo XX, pide un fangote de guita de presupuesto y realiza una serie de cortos de animación sobre el por entonces casi recién nacido ícono estadounidense. Los guiones son lo de menos: la paleta cromática y la fluidez de los movimientos se ven impresionantes aún casi ochenta años después. Y esa pátina cuasi art decó inaugura una tradición ilustre de series animadas en apariencia infantiles pero de mucha oscuridad, que continuarían Jonny Quest en los ‘60 (sí: olvidate de Hadji y Bandido y volvé a mirar esas gárgolas y dragones de komodo) y Batman Animated Series en los ‘90.


Gustavo Mosquera R – Arden los juegos (1985)

Este corto del director de Lo que vendrá y Moebius no puede más de 1985: la estética está a mitad de camino entre los escenarios más distópicos de la revista Fierro de los ’80 (¿Juan Gimenez? ¿Enki Bilal? Inclusive la cámara al piso parece salida de ahí) y su pasión (bien) poco disimulada por Tarkovski -las escenas en interiores huelen a Solaris-; hasta la música suena a post-industrial tipo Coil. Datos de color: actúa un muy joven Mario Pasik, y en los créditos figura como colaborador un tal Pedro Saborido. El link es de YouTube pero también está disponible en Cine.Ar.


Víctor ‘Kino’ Gonzalez – Guacho Abel (1987)

También acreditado en Arden los juegos operando la cámara, Gonzalez se ha dedicado mayormente al cine publicitario (en Cine.Ar se puede ver su largometraje El Cielo Elegido, con Juan Minujin) y este es su proyecto de tesis para la ENERC. “Every breath you take” de The Police es el soundtrack del corto y es interrumpido muy incómodamente por música sacra tibetana. No se queda ahí la incomodidad del cortometraje, así que a descubrirlo.


Ana Poliak – Suco de Sábado (1987)

Otro cortometraje de tesis para la ENERC. La autora de Que vivan los crotos filma las salidas nocturnas en paralelo de una madre soltera –bailanta y asiento de acompañante- y su hijo mayor -deambulando con chicos de la calle-: no hay romantización ni comentario alguno sobre el hecho, solo su registro (ficcional, claro). Espíritu de época una vez más: se cuelan páginas de historietas de aquellos años (Jordi Bernet, Manara) y el soundtrack lo provee la Mona Jiménez. Se encuentra disponible en Cine.Ar (junto a un corto previo llamado El Eco, también recomendable)


Eliseo Subiela – Un largo silencio (1963)

Debut cinematográfico de Subiela. O cuanto más cambian las cosas, más siguen igual: Un largo… versa sobre la vida y el padecer de los internos en el Borda, como Hombre Mirando al Sudeste. En el medio estuvo su paso por Montoneros y el comienzo de su carrera profesional, pero ya se sabe, no se puede cambiar la pasión –acepción cristiana- de un hombre. Fotografía de Juan José Stagnaro, de paso. //∆z

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