Colombia grita independencia

Al igual que hicimos en el 2014 con la escena independiente del Perú, un redactor de ArteZeta elige sus favoritos de la nueva música colombiana en el día de su independencia.

 Por Claudio Kobelt

El 20 de julio de 1810 se declaró la independencia de Colombia, en una fecha mejor recordada como “El Grito”. El proceso de liberación de la monarquía española llevaría muchos años, pero ese día se daría el puntapié inicial a tan ansiada libertad. 205 años después, muchos músicos y artistas pelean día a día por una escena musical independiente, autosustentable, y con identidad propia. Un nuevo grito que nos hermana y que hoy queremos explorar.

Hagan este ejercicio conmigo: Grupos y solistas colombianos que conocemos popularmente en nuestro país, comenzando ya: Aterciopelados, Bomba Stéreo…. ¿Juanes? ¿Shakira? ¿Qué más? Lamentablemente no son muchos los artistas de Colombia que llegan a nuestros oídos, por lo cual decidí comenzar una pequeña investigación y compartir con los lectores de ArteZeta mi selección personal de los nuevos sonidos de este país.

Resulta difícil describir y agrupar la escena musical colombiana, y esa imposibilidad de abarcarla en un género o estilo es uno de sus principales atractivos. Por ejemplo, están los grupos de música alternativa que toman nota de su lugar de origen e incorporan en su sonido pop la tradición musical de su país con ritmos cercanos a la cumbia y la salsa. Por otra parte, llama la atención la numerosa cantidad de artistas locales que cantan en inglés, e incluso cuyas bandas suenan como si fueran de algún país angloparlante. Es también bien conocida su nutrida escena metalera (muchos hablan de una explosión de bandas new metal hace relativamente poco tiempo), de nueva cumbia y de pop electrónico.

Desde hace no mucho, el más que interesante grupo Telebit comenzó el proyecto ‪#‎YoCreoEnLoDeAca, donde artistas colombianos versionan a otros artistas del mismo país -para luego compartir esta versión en sus redes- como una cadena de generosidad y apoyo por la escena local. Con el tiempo, el hashtag se viralizó tomando protagonismo en medios y las redes sociales del público en general, ya no sólo como un proyecto de covers, sino también como un nuevo grito, uno que hacían todos los participantes de la escena del rock colombiano apoyando la nueva música de su país. ¿Qué lindo sería algo así acá, no?

Cientos de grupos, solistas, fans, portales especializados, etc., publican diariamente este hashtag en sus páginas adjuntando además alguna canción del nuevo rock de Colombia. Este nuevo grito por otra independencia no se detiene, crece y se agiganta. No conoce formas, límites ni estilo. Se propaga momento a momento apoyando desde dentro un movimiento en claro crecimiento.

Es fundamental la tarea que realizan Radiónica, estación radial con programación de música alternativa e independiente, y páginas web como El Parlante Amarillo, Escena Indie, Zona Girante, y Metrónomo, entre muchas otras, destacados medios que cubren con empeño lo que sucede en el país de Andrés Caicedo, cuya principal escena parece moverse entre Bogotá, Cali y Medellín.

Comparto con Uds. una subjetiva y caprichosa selección de mis artistas y canciones favoritas de la nutrida, diversa y más que interesante escena independiente colombiana. Y a seguir gritando.

Planes
Como si Valentín y Los Volcanes se fusionara con Viva Elástico y una pizca de Los Sub para un sonido absolutamente peculiar y encantador. Un pop energético con tanta frescura como oscuridad con una de las voces más personales de toda Latinoamérica. Su disco Las Américas es una joya sin desperdicio. Es escucharlo y querer verlos en el próximo Festipulenta sin falta, y que sea ya.

Los Pirañas
Ellos se definen como “Ruido tropical”, y nunca mejor dicho. Su experimentación noise se funde en un baile salvaje con la cumbia, el free jazz, la salsa y la psicodelia. Una demencia hermosa y libre para un sonido psicotrópico, raro y encendido. Imposible no quererlos. Si hasta hacen una enfermiza versión (no apta para fanáticos) de “A 18 minutos del sol” de Luis Alberto Spinetta. Seguimos pidiendo: Fecha en Argentina con Olfa Meocorde y todos contentos.

Julián Mayorga
Un cantautor dulce y sensible con tanto amor por la guitarra desnuda como por las texturas infinitas de la experimentación eléctrica. Folk, pop, canción electrónica, melancolía, misterio y nostalgia del futuro es lo que predomina en la música infinitamente exquisita de Mayorga. Todo comandado por una voz subyugante y tierna que nos envuelve como en un canto de sirena, llevándonos, claro, a una inevitable y encantadora perdición.

Goli
Sara Rodas es la cantante del grupo Mr. Bleat, recomendable agrupación de electrorock y synthpop de Medellín. El espíritu de búsqueda de Rodas pedía más y más, y fue así como nació Goli, su proyecto solista de inquietante belleza. Como referencias locales, podemos hablar de una mixtura entre Florencia Ruiz, Romina Péchin y Julieta Salas. Rodas encarna una exploración destinada a lo introspectivo y con un sonido abrasador, capa sobre capa, a la vez que exhibe mantras oscuros y etéreos que pican como agujas en los sentidos y los recuerdos.

Ismael Ayende
Psicodelia, twee pop, cumbia, surf rock, música del altiplano y una oscuridad palpitante dan por resultado Ismael Ayende, un combo sonoro tan potente como meticuloso, tan atentos al detalle sonoro como a generar un clima caliente y atemporal. Más que interesantes sus dos discos, un lp y un ep, donde exhiben un claro crecimiento manteniendo su clara esencia tan refinada como animal.

Xavier Martinex
Una voz cándida, pequeña y sincera narrando la historia de un paladín romántico derrotado por el desamor. Martinex es la esencia misma del cantautor melancólico y sensible, como una mezcla divina con lo mejor de Antolín, Gepe y El Príncipe Idiota. Música para soñar con quien nos gusta y abrazos sin fin.

Ságan
Ságan – así con tilde en la primera A- es un dúo de dreampop y nostalgia espacial. Synthpop. una voz de ensueño y una construcción suave pero firme hecha con sonidos electrónicos que navegan entre el ambient, el pop canción y la bella imperfección del glitch, dando por resultado una hechizante melancolía sideral. Damas y caballeros, estamos flotando en el espacio.

Diamante Eléctrico
Un blues espeso arrastrándose viscoso por la electricidad con colmillos afilados de rocanrol 2.0. Resignificando el rock de los setenta con una mirada y sonido del hoy, los Diamante Eléctrico ponen distorsión y poder a unas canciones tan cuidadas como filosas, que escupen rabia pero matizadas con toques country, folk, y cierto halito pop. ¿Cómo será un show en vivo de estos muchachos? Seguro con calor, mucho calor.

Nuestra Lucha
Nada puedo contarles de este cantautor que descubrí siguiendo tags de Bandcamp, del cual Google no dice nada, y que según un minucioso stalkeo vía Facebook reside entre Los Ángeles y New York. Lo verdaderamente importante de esto, es que Nuestra Lucha regala un ep de tres canciones soberbias, una más hermosa que la otra. Folk confesional susurrado, intimista, puro, y que deja unas ansias gigantes de escuchar más y más.

Meridian Brothers
Cumbia ultradeforme hecha por un ensamble de mutantes que mezclan el vallenato con la psicodelia electrónica, el no-wave, la tropicalia y una demencia sin límites. Canciones – y títulos- como “La salsa del Zombie”, “Ufo (no estamos solos)”, “El jazz del chupasangres” o “¿Tendré que luchar contra los 98 carniceros que pretenden tu amor?” son solo algunas muestras del estilo e imaginario de una agrupación fuera de época, tiempo y espacio. Cuando escuché el cover que hacen de “Purple Haze” de Jimmy Hendrix – rebautizado “Niebla morada”- no pude contenerlo y lo dije en voz alta “Listo, ya está: los amo”.

Bonus Track Exiliados: Salt Cathedral
Al igual que la imperdible Elsa y Elmar, los Salt Cathedral son colombianos que dejaron su tierra natal para radicarse en Estados Unidos, lo cual pone en conflicto la etiqueta “país”, pero cuyo encanto innegable reside en la química lograda entre sus líderes colombianos. Salt Cathedral golpea con una propuesta cruzada por el technopop, una voz aguda que juega y danza con las notas (la cual recuerda por momentos a Bjork), y un beat ácido que quema los pies incitando a desestructurarse y al baile sin control.//z

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