Bandera de Niebla: “Somos un grupo que no apaga la distorsión nunca”

Hernán Espejo, guitarra del super-grupo hardcore punk, se explaya acerca de su presente y de la presentación de su primer disco en el Uniclub.

Por Martín Barraco y Pablo Díaz Marenghi
Fotos de Florencia Alborcén

Si uno escucha por primera vez Bandera de Niebla, podría confundir la banda con una de la escena Buenos Aires Hardcore de los noventa. Sin embargo, es una banda actual que, por supuesto, se nutre de aquel espíritu Do it yourself que caracterizó los márgenes del punk argentino. Por empezar su cantante, Adrián Outeda, fue la voz de No Demuestra Interés (NDI), una de las bandas más relevantes de aquella movida junto con Existencia de Odio (EDO), Diferentes Actitudes Juveniles (DAJ) y la fluctuante Fun People. El tándem se completa con Martín Mendez (Dragonauta) en bajo, Ignacio Brizuela (Catarsis, Fantasmagoria) en batería y Hernán Espejo (Dragonauta, Vrede, Compañero Asma) en guitarra. Con este último nos encontramos en la pizzeria Kentucky, del barrio del Abasto, para charlar respecto al presente de la banda y la presentación oficial de su primer y flamante larga duración, Panel Óptico (2016). Allí se incluyen trece temas propios más un cover de Riff, “Días buenos y malos”, que conjugan toda la esencia del hardcore punk más furioso y distorsionado. Aquel que escuchaban en los recreos en el colegio, medio a escondidas, mientras los tildaban de parias.

Bandera de Niebla no es sólo una propuesta musical potente, distorsionada y rabiosa. Es la vuelta al primer amor para cuatro músicos con una amplia trayectoria en la escena underground. Espejo habla de todo: su trabajo en Radio Nacional, su rol como guitarrista, su mirada sobre la producción musical y la forma de llevar el día a día de la banda, que presentará su nuevo álbum este viernes en Uniclub.

AZ: ¿Panel Óptico mantiene una continuidad con los EPs anteriores que sacaron?

Hernán Espejo: Es una historia, no casual porque hay un diseño atrás, pero una suerte de cómo se dan a veces las cosas. El primero eran unos demos en seis canales en lo de un amigo nuestro y lo subimos a la web y gustó mucho, y ahi apareció una posibilidad de editarlo. En este caso ya es un poquito más elaborado, pero la elaboración está en el armado del repertorio, porque después si te fijas es en un estudio. El anterior era en unas salas de ensayo pero todos juntos al mismo tiempo grabando la música, después se agrega otra música, después se agrega otra guitarra, las voces… Son como unas fotos así muy veloces pero después no quiere decir que para llegar a ese momento capaz estuviste ocho meses haciendo el repertorio. Lo que tratamos de evitar un poco es la cosa de confiar mucho en la computación y en arreglar y editar, tratamos de que sea…

AZ: Más artesanal, digamos…

HE: Sí, digamos, de que la computadora se utilice como máquina de grabación no como máquina de edición. Todo lo que está grabado es real, en el momento. El disco que estamos presentando está tocado en cinco horas. Hoy por hoy hay muchas bandas que no arman la batería en cinco horas. Es todo así súper feroz. Somos muy nerviosos, necesitamos el resultado ya. Las bases así como terminó, mientras comíamos algo, escuchábamos las dos, tres versiones de cada canción, decidíamos cuál era y así como estaba, grabé la segunda viola para abrir el estereo de las violas. Otras dos veces fue Adrián a hacer las voces, la mezcla y un mastering y chau. Es un poco así. La idea es que el espíritu sea así medio de descarga, aunque no es jazz justamente y tampoco hay mucha improvisación, la idea es que sea como muy espontánea la música.

AZ: Ese nerviosismo o ansiedad a la hora de grabar, ¿Cómo lo vive la banda a la hora del vivo que se viene?

HE: Es igual. Tratamos de que sea como una cosa más controlada pero seguimos siendo gente que está nerviosa antes de salir a un escenario. Eso no se pierde mucho. Es como un juego de cartas, viste, cuando las cartas salen, hay una parte de suerte. Las noches tienen como algo mágico que por más que vos quieras controlar todo hay algo que va a hacer que la noche esté para arriba o para abajo. Bueno, eso nunca lo sabés hasta que no están todas dadas las condiciones. Ahora en ese momento que se sale y está todo bien, no hay nada que pague ese rato. Ansioso estás siempre, más en una presentación de disco.

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AZ: ¿Cómo transitan el día a día de la banda, con los múltiples proyectos de cada uno?

HE: Es como un encuentro semanal. Otros amigos se juntan para jugar a la pelota, pero en nuestro caso es un encuentro semanal en una sala fija, por suerte. Si hay un show se revisa un repertorio y si hay día libre adelantamos lo que sea algún disco nuevo. Ahora vamos a grabar uno disco nuevo lo antes posible, así que vamos siempre avanzando y aprovechando el tiempo. Hay un compañerismo para llevar adelante algo… como un ritual también. Ya después de tantos años de experiencias de todo tipo, hay que tratar de que sea lo mejor posible. Esto tiene como un diseño porque el grupo se armó ya pensando en hacer hardcore, pero no quiere decir que en el interín puedan pasar otras cosas. La idea era que la paleta de colores estuviera medio decidida de antemano.

AZ: ¿Cómo influye la experiencia que tiene cada uno al manejar el día a día, el nerviosismo, de la grabación, los ensayos o el mismo vivo?

HE: A mí me parece, más allá del rock, me parece lindo formar parte de la tradición de la música de Buenos Aires. A mí no me interesa el rótulo, más allá de que como diseño musical uno sabe a qué está jugando, después es una persona como cualquier otra y le interesa formar parte del juego de la ciudad y de una ciudad que tiene además una historia de música gigante, del tango en adelante. Hay algo en lo que uno está tratando de dejar una pequeña huella, una carrera a esta altura y hacer que la carrera sea lo más linda y lo más entretenida posible.

En mi caso particular me interesa que sea bastante difícil de categorizar, que vaya saltando de un lado al otro musicalmente. Esa es la ilusión. Hay como una búsqueda de reconocimiento medio eterno. Desde que empezás a tocar un instrumento, más allá de la cosa medio infantil de querer ser tal, el hecho de seguir viviendo de alguna forma (quizás no tanto desde lo económico pero sí de lo vital de la música) ya es como una batalla ganada. Vos pensá que a los 15 años, de los veinte pibes que tocaban en tu clase a los 20 eran diez, a los 25 eran tres, y a los 30… es medio darwiniano viste. Van quedando cada vez menos. En nuestro caso particular, al menos yo si no estoy haciendo una banda o un proyecto me empiezo a poner medio loco. No puedo estar como fuera y observar…

AZ: Necesitas que tenga esa parte lúdica…

HE: Sí, totalmente. Lo lúdico, la rosca, la interna (risas). Obvio. La ilusión de que las cosas salgan de tal o tal forma.

HernanEspejo.-Bandera de niebla

AZ: Surge una situación quizás inversa en los últimos años en la vida de las bandas, porque con el tiempo se hizo cada vez más “fácil” hacer música, en cuanto a que podes bajarte un programa de internet y grabar tu disco en tu casa, pero a la vez se hizo más difícil tocar cuando quizás antes había más chances, a la hora de organizar fechas, ¿Cómo lo ves?

HE: Es un tema, es largo. Podemos hablar hasta de política. Tiene que ver con una situación que hace a una escena de la música argentina que tiene un potencial enorme y que se está perdiendo a poco como si fuera agua en las manos. Si vos te fijas todo eso que estás contando, de la posibilidad de grabar más, y de que un montón de gente registre sus cosas, un montón de gente tiene acceso a muchísima más música por primera vez y a que los colores con lo que pueda hacer lo suyo puedan estar más sincronizados con el mundo también, con más posibilidades de exportación y un montón de cosas. Después el tema que tenés que tener toda una política de estado que apoye a todo ese talento argentino. En el caso de la Ley de Medios, me parece que era una oportunidad histórica. Hubo un montón de situaciones que hicieron que quizás la ley quede metida en el combate del Gobierno anterior con Clarín. Entonces, en el interín los músicos como que quedamos…. no se pudo aprovechar bien esa situación.

En Nacional Rock, donde trabajo como musicalizador, me llegan veinte discos por semana, más los que mandan por la web, la posibilidad de que el cinco por ciento de esos músicos sean profesionales es muy poca. ¿Cómo podemos ayudar? Se necesita de una sincronicidad entre SADAIC, SADEM, el Sindicato de Músicos, el INCAA -en las películas argentinas no hay música argentina-. La ilusión es que esto cambie en algún momento, pero hay situaciones que hablan de nosotros como conglomerado social y la verdad se ve un ambiente bastante egoísta. Obviamente se graba y hay un montón de talento, pero de ahí a que eso sea un potencial más real falta un montón.

AZ: ¿Qué pensás respecto a los grandes festivales, como el BUE, el Lollapalooza, que incluyen a bandas emergentes pero no otros géneros como puede ser el que los identifica a ustedes -hardcore- el punk, el heavy y otros más pesados?

HE: Son festivales temáticos pensados muy para toda la familia y esta música es medio límite a veces. Al que no le gusta este tipo de música le parece que no es música, por ejemplo. Hay festivales temáticos, el Maximus o el Metal para Todos en donde sí hay lugar. No me parece que sea una música marginada, como en otras épocas. Sí que tiene que encontrar como un camino personal, que los fans siempre van a ser menos que los de una banda clásica de canciones calamarescas o del rock chabón. Un poco a los 15 años nosotros ya sabíamos un poco que esto era así, cuando estabas a los 15 escuchando “Reign in blood”. Nunca fuimos de los pibes populares y no me sorprende que no estemos en esos festivales. Son caminos.

AZ: ¿Y cuál es el camino soñado con Bandera de Niebla?

HE: El sueño viene lo más bien, para dos años y pico de tocar en vivo. Todos los recitales fueron buenos, alguno mejor que otro pero hay algo especial. A la gente le interesan las canciones, pasan un montón de cosas. Haber vuelto Adrián a hacer una música que él después de No Demuestra Interés (NDI) no había hecho y mucha gente se acercó por eso. Más las letras que son bastante especiales, la estética, todo hizo que sea una banda que llamara un poquito la atención.

A alguna gente le pareció un golpe de aire fresco en la escena, quizás por el hecho de ser muy rápida, quizás hay tendencia a grupos más letárgicos o psicodélicos o pesados. Nosotros afinamos normal, no afinamos ni más grave, nada. Lo veo un poco como el híbrido entre Vrede y NDI. Yo lo veo así. Como un metalcore ochentas, noventas, con su rosca, momentos medios progresivos, letras bastante herméticas, no por la banda pero igual hay algo. En el caso de las que hago yo hay un interés en la lírica de V8 y Iorio me gusta. Lo veo como un lugar bastante cálido de que la gente viene a ver a gente que está hace muchos años y que valora eso. Me parece que es como salir al escenario y recibir el aplauso de la gente antes de tocar una nota. Te alegra mucho.

AZ: Se nota que esto que decías antes de grabar de cierto modo más artesanal, tiene que ver un poco con rescatar ese espíritu Old School que los atraviesa.

HE: Sí, claro. Pensá que todas las bandas que nos gustaron de chicos eran grabaciones muy sencillas, sellos independientes que venían creciendo y acá recién con los noventa y el comienzo del CD muchas bandas empezaron a sonar en el disco más o menos como sonaban ellos. Muchas veces en los ochenta muy pocas bandas llegaban a grabar y algunas eran cassette que se pasaban de mano en mano. Había un demo de Massacre por ejemplo que te llegaba de mano en mano con veinte copias encima y eso era lo primero que conocías. O me acuerdo de Hermética en el Teatro Arlequines que hacían dos, tres fechas y de repente la gente sabía todas las canciones, porque uno había grabado un show de aire y la gente aprendía del pirata ese.

AZ: Esos circuitos de circulación son totalmente distintos a los actuales. Bandcamp, por ejemplo.

HE: Igual a mí me re cabe como es ahora. No soy nostálgico ni a palos. Pero en este caso, con Bandera… Hay algunos chistes, el logo medio ochentas, medio pinchudo. Hay algunos guiños que nos divierten.

AZ: Las ilustraciones en el disco también. Se nota que le dan mucha importancia al tema visual…

HE: Es muy bueno. Ale Leonelli, que trabaja con Pez, Humo del Cairo, algunos míos de Compañero Asma, hizo para Honduras, Melingo. Es un grande. Tiene mucha personalidad. A veces, depende el proyecto que está, no te das cuenta que son de él. Puede jugar, cambiar un poquito, según la banda. Tiene algo de diseño la banda y no me parece que haya que espantarse de eso.

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AZ: Imagino que no debe ser sencillo, porque a la vez el hardcore es un género que tiene sus particularidades pero ustedes encuentran una identidad propia…

HE: Tratamos de evitar algunas cosas medio pandilleras o letras medio deportivas o de grandes sentimientos morales en el que uno siempre es el más bueno y el otro no, o la letra contra el amigo que te traicionó, todo eso por suerte no los hacemos.

AZ: Aparecen cosas en las letras de la Edad Media. ¿Eso es idea tuya o de Adrián?

HE: Es un juego de palabras. Todos tenemos cuarenta y pico y hay una sensación como el tema de Faith No More, “Midlife Crisis”. Hay como un chiste de crisis de la mediana edad. Y después lo de la Edad Media es un poco el oscurantismo que hay ahora, como guerras que parecerían volver que nunca se van pero recrudecen las guerras religiosas, y jugamos un poco con esas cosas. Hay letras más esotéricas, de cosas muy internas, hay letras de Adrián que son bastante especiales. Eso nos parece que le da un poco de misterio al grupo. Usamos neologismos, leemos todos, escuchamos mucha música… De toda esa ensalada del rock o muerte, por suerte no pasa nada.

AZ: ¿Cómo definís a Adrián como letrista?

HE: En el 91 tocábamos juntos con Vrede y NDI. Cuando en el barrio de Palermo, en Costa Rica y Armenia, le abríamos en un bolichito el show a EDO (NdeR: Existencia de Odio) –que yo había tocando en EDO un poquito- y Vrede era como un thrash progresivo en esa época. Mucho de eso quedó inédito. Éramos como muy virtuosos y nos costaba un huevo encontrar cantante y entonces tocábamos temas instrumentales nuestros y algunos covers de Faith No More, Sepultura… De repente salió No Demuestra Interés y la gente explotó y veía que él ya tenía un carisma muy especial con la gente y viví la toda la movida de Buenos Aires Hardcore muy de cerca. Otras veces, Vrede, NDI y Fun People tocaron un montón de veces.

Después él hizo toda una carrera muy especial que en el segundo disco de NDI ya no se tocaba más lo primero y sonaba más como Quicksand, Fugazi, más medio tiempo todo. Éramos como bandas medio especiales. El otro día escuchaba a Dárgelos que decía algo interesante de las bandas de los ochenta y noventa, y era que vos tratabas de generar un mundo alrededor de tu banda o de la estética de tu banda que fuera un poco como un escape o un color diferente a ciertas cosas de la realidad, y al mismo tiempo fue creciendo el rock chabón medio como “pinta tu aldea”: estoy acá con mis amigos, tomando cerveza… Por eso para mí es un orgullo estar tocando con Adrián, siempre fue una figura muy especial que teniendo mucho carisma con la gente no tenía empacho en hacer lo que quería y escribir de una forma muy especial.

Después nos seguimos viendo un montón, en el 99 tuvimos una banda que se llamó Los Delicados, que toco un tiempito en vivo y después no siguió. Yo produje después el primero de Satan Dealers en español, Es el ardor de los perfumes prohibidos. Siempre quedó la relación. Yo canto en Compañero Asma, pero es algo que me cuesta un huevo. Cuando grabo y eso puedo hacerlo bien pero en vivo siempre soy muy tímido, y saber que estás tocando la guitarra y va a haber otro que se va a dedicar a hacer toda la movida del frontman es como que descansas, está buenísimo.

AZ: ¿Cómo notaste la repercusión que tuvieron las canciones del último disco?

HE: Vienen re bien. Está todo dado para que sean un clásico. Humildemente lo digo, qué sé yo. Uno me parece que mantiene una conversación con una cantidad de gente limitada, por más que seamos bandas que estamos hace poco hay poca gente que te sigue en todas las aventuras. Con las redes sociales te ilusionas porque parece ser más grande la cantidad de gente que esta interesada, pero este tuvo una recepción muy rápida. Hicimos una apertura de cellos en el disco, los grabaciones son mejores que el anterior, entonces la gente se sorprendió porque lo anterior capaz era muy rústico y capaz hay chicos que son más pendejos y ese tipo de audio de más baja fidelidad no es algo que les guste tanto. Hasta ahora viene bárbaro, tenemos el desafío del siguiente. Hay doce temas, tenemos que terminar de redondearlos, grabar y seguir adelante. Hacer un disco por año, que es un poco lo que nos gusta de las bandas clásicas de rock en general, que cuando estabas en actividad realmente era uno por año y queda como un trabajo donde la gente puede decir que le gusta más el primero, otros el segundo…

AZ: ¿Van a estar tocando temas nuevos el viernes?

HE: Sí, vamos a tocar una de Los Delicados que estamos haciendo. Se llama “Mil barcos viejos” que es una canción de Adrián solista que es muy linda. La reformulamos un poco y la estamos tocando y después un cover de Barón Rojo, que es el cover del disco nuevo que se llama “Resistiré”, que la había hecho ya Attaque77 en versión reggae pero nosotros hacemos una versión más speed metal medio como era la original. Y de las nuevas hay montón, lo que pasa es que estamos tratando de ir de a poquito porque somos muy ansiosos y si fuera por nosotros ya tocamos las nuevas y la gente recién está conociendo el último disco, así que estamos regulando un poco la información.//∆z

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