Atrapado sin salida

Concluyó la primera parte de la quinta y última temporada de Breaking Bad revalidando con originalidad y audacia estética y conceptual  el merecido elogio de ser una de las mejores series dramáticas de los últimos años. Para el desenlace habrá que esperar a julio de 2013.

Por Luis García Fanlo

Aquellos que somos seguidores incondicionales de la historia de Walter White, el protagonista excluyente de Breaking Bad, esperamos con dudas e incertidumbres el estreno de esta quinta temporada. ¿Podría la serie igualar o superar la excelente trama de las temporadas anteriores y más aún el explosivo y sorprendente cierre que nos regaló el final de la cuarta temporada? Como toda buena serie no solo superó las expectativas sino que demostró que Vince Gilligan –su creador y guionista- tiene muy claro hacia dónde quiere ir y sabe cómo hacerlo, incluso con un presupuesto recortado, a partir del uso de múltiples recursos estéticos y argumentales y fundamentalmente explotando al máximo las cualidades actorales de Bryan Cranston (Walter White/Heisemberg) y Aaron Paul (Jesse Pinkman). En estos primeros ocho episodios la historia está centrada en la necesidad de Walter White de atar cabos sueltos que puedan incriminarlo y, a la vez, de fundar su propio imperio de producción y venta de metanfetamina, de modo que la narración nos hará retornar a diversas situaciones que marcaron las temporadas anteriores y al mismo tiempo nos enfrentará con nuevos problemas cada vez más difíciles de resolver. Walter White está atrapado en su propia red de poder y cada salida que encuentra se convierte en un nuevo atolladero del que saldrá airoso sosteniéndose el verosímil ficcional y social que caracteriza a la serie. Finalmente, creo que “Gliding Over All”, el episodio que cierra esta primera parte, es uno de los mejores de toda la serie, un episodio “conceptual” que rememora otros picos de excelencia alcanzados en “Fly” (Episodio 10, Tercera Temporada) y “4 Days Out” (Episodio 9, Temporada 2) y que conforman una trilogía fundamental para entender no solo a Walter White sino, fundamentalmente, a Vince Gilligan.//z

 

 

Arecia_Octubre

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